Seguir leyendo el resto de la historia

¡Has llegado hasta aquí! No sabes cuánto me alegra: en serio: para mí es un orgullo haber logrado engancharte durante tantos capítulos y haberte tenido como lector. Espero de corazón que lo hayas disfrutado. Llegados a este punto, aparece en escena el pesado del escritor a preguntarte si quieres que te mande su libro, para continuar leyendo su estúpida y genial historia. Y tú lo meditas unos segundos y me das una de las cinco respuestas que te presento a continuación:

  1. Mándame tu puto libro ya, maldito cabrón. Necesito saber cómo acaba la historia.
    >> Comprar un ejemplar de la novela Algo Épico
  2. Mi perro, que es mi jefe (por algo recojo sus cacas), no me da permiso para adquirir tu novela. Pero me ha gustado y voy a darte algo de propina, para que te compres la medicación que sin duda necesitas.
    >> Enviar una propina
  3. ¡Ahhh! ¡Quita bicho! No puedo seguir leyendo esta mierda. Temo acabar convirtiéndome en un demente de esos que se acercan a las viejas y se abren la gabardina para enseñarles el pito. He tenido suficiente con lo que he leído.
  4. Supercalifragilisticoespialidoso.
  5. Está bien: envíame tu libro. Tu técnica de venta (seguirme por la calle todos los días, dándome golpes en la cabeza con uno de tus libros mientras repites "compra, compra, compra") ha funcionado.
    >> Comprar un ejemplar de la novela Algo Épico

Apadrina un escritor

 

Imagina esta situación: esperas visita y dejas "casualmente" uno de mis libros sobre la mesa de tu salón, bien visible, y explicas a todo el mundo que quiero ser escritor y vivir de la literatura: os vais a reír hasta romperos las costuras. Encarga ya tu ejemplar de Algo Épico, para que consiga cumplir mi sueño de ser escritor y así poder comprarme un unicornio más grande.

Si logro vivir de la literatura, tal vez deje de hacer el gilipollas.

Para seguir leyendo esta historia, hazte con un ejemplar aquí.

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