16. Miedo.

Suena el despertador.

Gruñes, bostezas, te estiras, te rascas el culo, vuelves a gruñir.

Darías lo que fuera por dormir otra puta hora más.

Pero no puedes.

O no debes.

O algo así.

Te levantas de la cama, sin saber por qué.

Arrastras tus pies hasta el baño.

Meas.

Te vistes.

Desayunas algo rápido.

Trabajas.

Trabajas.

Trabajas.

Comes.

Trabajas.

Trabajas.

Trabajas.

Ves la televisión.

Cenas, viendo la televisión.

Ves la televisión.

Reposas en la cama, viendo la televisión.

Te sientes bien porque por fin ha terminado el día.

El mejor momento del día: cuando se acaba.

El peor momento del día: cuando comienza.

Los mejores momentos del día: cuando estás dormido.

Los peores momentos del día: cuando estás despierto.

Reconócelo: tu vida es una mierda y lo sabes.

Trabajas duro para prosperar.

¿Pero qué es prosperar?

¿Tener el mejor coche que puedas tener?

¿Tener la mejor casa que puedas tener?

¿Tener los mejores muebles que puedas tener?

¿Tener la mejor televisión que puedas tener?

¿Tener el mejor teléfono móvil que puedas tener?

¿Tener la mejor ropa que puedas tener?

Es una trampa.

Cuanto más gastemos, más atados estaremos a nuestros trabajos.

Me parece razonable querer disfrutar de los lujos que puede ofrecerte el dinero, pero no el precio que se suele pagar por ello: tu Vida. Si te encontraras en tu lecho de muerte e hicieses balance de toda tu existencia, ¿crees que te pondrías a valorar el tamaño de tu casa o de tu armario o de tu cuenta bancaria? ¿O pensarías en las cosas que has hecho? Entonces, ¿por qué sigues midiendo tu éxito en función de tus posesiones? Tener más cosas no te hace mejor; ni más feliz.

Pregunta a quien sea, qué espera de la Vida, y casi seguro te dará una respuesta ambigua o vacía o se quedará con cara de idiota.

¿Y tú? ¿Qué esperas de la Vida?

Te gustaría cambiarla: lo sabes.

Pero da igual: nunca harás nada.

Seguirás como siempre.

Porque eres un cobarde.

Porque cuando te caes, lo primero que haces es mirar a tu alrededor, a ver si alguien te ha visto: eso es lo único que te importa.

Eres un rebelde de sofá.

Tu rebeldía nunca traspasa las fronteras de tu mente.

Te lamentas de lo injusta que es la Vida contigo y de los problemas que tienes, pero nunca haces nada para solucionarlos.

Esperas que se arreglen solos.

Huyes de los problemas.

Huir de los problemas aumenta la distancia hasta la solución.

Vives bajo el dogma de la inercia.

Abrazas la rutina porque te hace sentir seguro.

No te atreves a poner un pie fuera de lo que conoces.

¿Tienes miedo a la incertidumbre?

Piénsalo bien.

Tal vez lo peor que te puede pasar es que no te pase nada.

Eres un cobarde.

A veces es miedo.

A veces es miedo disfrazado de pereza.

A veces es miedo disfrazado de escusas.

Pero pierdo el tiempo diciendo esto.

Porque no vas a hacer nada.

No, Javi: no vas a hacer nada.

Porque eres un cobarde.

¡Gracias por pasarte por Algo Épico! 🙂

 

Ojalá estés disfrutando de la lectura, tanto como yo disfruté escribiendo esta locura para ti. Si te está gustando mi novela y te apetece leer la historia completa, con sus preliminares y su orgasmo final, puedes hacerte con un ejemplar aquí. Un esclavo se encargará de entregarte mi libro en la dirección que me indiques.

Realizo envíos a todo el mundo.
Si vives en España, te lo envío GRATIS.

Deja un comentario

Los campos marcados son obligatorios

Currently you have JavaScript disabled. In order to post comments, please make sure JavaScript and Cookies are enabled, and reload the page. Click here for instructions on how to enable JavaScript in your browser.